Ley de Pago a 30 Días: Su Efecto en el Financiamiento de las Pymes Chilenas
Equipo Editorial CréditoLab
Especialistas en finanzas personales y crédito al consumo en mercados hispanohablantes.
La Ley de Pago a 30 Días busca que las grandes empresas paguen más rápido a sus proveedores pequeños. Cuando eso no ocurre, el factoring de facturas electrónicas se ha vuelto la vía de liquidez más usada por las pymes.
La Ley 21.131, conocida como Ley de Pago a 30 Días, sigue siendo uno de los pilares regulatorios que ordena la relación de pago entre grandes empresas y sus proveedores más pequeños en Chile. Su objetivo central es reducir los plazos abusivos de pago que históricamente enfrentaban las micro, pequeñas y medianas empresas (pymes) frente a compradores de mayor tamaño, estableciendo que las facturas electrónicas emitidas por una pyme deben pagarse dentro de un plazo máximo, salvo pacto expreso distinto entre las partes.
En la práctica, cuando el pagador se atrasa más allá de lo razonable —o incluso dentro del plazo legal pero con un flujo de caja que la pyme necesita cubrir antes—, el mecanismo al que recurren cada vez más pequeños empresarios es el factoring de facturas electrónicas: ceder o descontar la factura a un banco, una empresa de factoring o una plataforma fintech, a cambio de recibir el dinero de inmediato con un descuento sobre el monto total.
La ley exige que las facturas electrónicas incluyan mecanismos claros de aceptación o reclamo dentro de plazos determinados. Esto no es un detalle menor para efectos de financiamiento: una factura que fue irrevocablemente aceptada por el pagador representa un derecho de cobro mucho más sólido, y por lo tanto financiable a mejores condiciones, que una factura sin ese respaldo. Las entidades de factoring y las plataformas fintech que operan bajo el marco de la Ley Fintech (21.521) han ido perfeccionando sus procesos de evaluación justamente en torno a este mecanismo de aceptación.
Para una pyme que necesita capital de trabajo de forma recurrente, comparar el costo de descontar facturas contra otras alternativas de crédito —como una línea bancaria tradicional o un crédito con garantía del Fondo de Garantía para Pequeños Empresarios (FOGAPE)— sigue siendo un paso recomendable antes de elegir la fuente de financiamiento más económica para el flujo de caja del negocio. La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) mantiene bajo su supervisión a las plataformas de financiamiento colectivo y otros proveedores de crédito no bancario que operan bajo la Ley Fintech, un marco que sigue dando mayor certeza jurídica a este tipo de operaciones de liquidez para pymes.
Antes de recurrir al factoring de forma recurrente, conviene revisar en la comparativa de créditos para pymes en Chile si existen alternativas de menor costo para el mismo problema de flujo de caja, especialmente cuando el atraso del pagador es puntual y no un patrón permanente en la relación comercial.
Fuente: CMF - Comisión para el Mercado Financiero
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